En 2026, la reducción de la jornada laboral en España sigue siendo uno de los grandes debates laborales. Se ha hablado mucho de la jornada de 37,5 horas semanales, se han firmado acuerdos entre Gobierno y sindicatos y se ha aprobado incluso un proyecto de ley… pero el Congreso tumbó esa reforma el 10 de septiembre de 2025. Eso significa que, a día de hoy, la jornada máxima legal sigue siendo de 40 horas semanales de promedio en cómputo anual, salvo que el convenio o el contrato pacten menos.
Este guía práctica está pensada para RR. HH. y personas trabajadoras que necesitan entender qué está pasando con la reducción de jornada, qué cambios pueden llegar y qué obligaciones ya existen en materia de registro horario y desconexión digital.
¿Qué es la reducción de la jornada laboral y cuándo entra en vigor?
La reducción de la jornada laboral consiste en bajar el límite máximo legal de la jornada ordinaria: de las actuales 40 horas semanales de promedio a una jornada de 37,5 horas semanales, manteniendo el salario.
El Gobierno ha llevado esta idea al Consejo de Ministros y ha planteado una reforma del Estatuto de los Trabajadores que incluía:
- La reducción de la jornada máxima a 37,5 horas.
- Más control sobre el registro horario, con sistemas digitales.
- Un refuerzo del derecho a la desconexión, para evitar que la jornada real se alargue a base de correos y mensajes fuera de horario.
El problema es que esa reforma, durante su tramitación parlamentaria, fue tumbada en el Congreso. ¿Consecuencia práctica? Por ahora, no ha cambiado la ley.
Hoy, el marco legal sigue siendo:
- Jornada máxima ordinaria: 40 horas semanales de promedio en cómputo anual.
- Posibilidad de que convenios y empresas fijen jornadas más cortas.
La propuesta de las 37,5 horas semanales
Aunque la reforma no haya salido adelante, merece la pena entender su lógica, porque marca por dónde irán los próximos debates:
- Un nuevo techo general: 37,5 horas semanales como jornada ordinaria máxima.
- Calendarios y cómputos anuales adaptados a ese nuevo límite.
- Un registro de jornada digital, homogéneo y verificable.
- Más protección del tiempo de descanso, especialmente con la desconexión digital.
Muchas empresas ya se han adelantado y han bajado la jornada por convenio o por acuerdos internos. En la práctica, el futuro legal intenta acercarse a una realidad que en algunos sectores ya existe.
¿Cuándo se aplicará la nueva jornada laboral?
Esta es la gran pregunta. A día de hoy, no hay una fecha oficial de entrada en vigor de la jornada de 37,5 horas.
Para que eso ocurra, haría falta:
- Un nuevo texto aprobado en el Consejo de Ministros.
- Una nueva tramitación parlamentaria con mayoría suficiente.
- Publicación en el BOE con la fecha de entrada en vigor.
Hasta que ese proceso no se complete, la jornada de 37,5 horas sigue siendo una propuesta, no una obligación. En el día a día, lo que manda es el Estatuto de los Trabajadores y lo que diga el convenio colectivo.
¿A quién afecta la reducción de la jornada laboral?
Aunque la reforma esté parada, es útil entender quién se vería afectado si finalmente se aprueba, y cómo se traslada a distintos tipos de relación laboral.
Trabajadores con jornada completa
Las personas con jornada completa serían las principales afectadas por una reducción legal de jornada. Su referencia dejaría de ser el máximo de 40 horas y pasaría a ser 37,5 horas semanales.
En la práctica, significa:
- Menos horas al año.
- Ajuste de horarios diarios o de la distribución semanal de la jornada.
- Adaptación de turnos, cuadrantes y calendarios.
En empresas donde ya se trabaja menos de 40 horas, el impacto sería menor. En aquellas que operan al límite de las 40 horas, la reorganización sería más visible.
Mientras no haya cambio legal, la jornada completa sigue siendo la que marque el convenio o el contrato, dentro del tope de las 40 horas.
Trabajadores a tiempo parcial
En los contratos a tiempo parcial, la jornada se calcula como un porcentaje de la jornada completa de referencia. Esa lógica no cambia, pero la base sobre la que se calcula sí podría cambiar en el futuro.
Si hoy la jornada completa son 40 horas, un contrato al 50 % implica 20 horas a la semana. Si el día de mañana la jornada completa pasa a 37,5 horas, ese 50 % serían 18,75 horas. Es decir, la proporción se mantiene, pero el número de horas baja.
Hasta que no cambie la referencia legal o convencional, se mantiene el esquema actual.
Excepciones y casos particulares
No todas las jornadas son iguales:
- Hay sectores con jornadas especiales (sanidad, transporte, determinados servicios esenciales) reguladas por normas propias o específicos convenios.
- Existen jornadas reducidas para ciertos colectivos por razones de edad, penosidad o salud.
- Y, además, las personas con reducción de jornada por guarda legal o cuidados ya trabajan menos horas con reducción proporcional de salario, con un régimen jurídico propio.
Por eso, antes de hablar de “jornada 37,5 horas” conviene mirar siempre el convenio aplicable y la situación individual.
¿Cómo se aplicará la jornada de 37,5 horas semanales?
Aunque todavía no sea ley, muchas empresas se plantean cómo aterrizar una eventual jornada de 37,5 horas sin hacer un caos del calendario.
Aplicación por tipos de contrato
En jornada completa, el ajuste se hace sobre todo vía cómputo anual. Si hoy la empresa maneja unas 1.800 o 1.820 horas al año, habría que recalcular para que el total anual encaje con las 37,5 horas semanales de referencia. Esto puede implicar:
- Reducir ligeramente la jornada diaria.
- Liberar alguna tarde concreta.
- Introducir días adicionales de descanso repartidos a lo largo del año.
En tiempo parcial, la adaptación es proporcional: se recalculan las horas totales a partir de la nueva jornada completa. La clave está en cómo se reparten esas horas en el calendario y en el registro.
En contratos con distribución irregular de la jornada, la herramienta seguiría existiendo, pero aplicada a un número total de horas anuales menor. La flexibilidad no desaparece, pero deberá respetar un nuevo marco.
La jornada máxima legal
Hasta que haya cambios, la referencia sigue siendo muy clara:
- Máximo general: 40 horas semanales de promedio en cómputo anual.
- Límite diario habitual: 9 horas de trabajo efectivo, con los descansos mínimos legales y el descanso semanal correspondiente.
La futura jornada de 37,5 horas encajaría sobre estos pilares, bajando el máximo semanal, pero manteniendo la estructura de descansos, horas extras y registros. De momento, donde realmente se ve la reducción es en aquellos convenios que ya han pactado jornadas de 37,5, 37 o 35 horas.
Impacto de la reducción de jornada en empleados y empresas
Aunque la reforma general no haya triunfado todavía, sí existe experiencia real de empresas que han reducido jornada. Y esos casos sirven para intuir qué puede pasar a gran escala.
Beneficios para los empleados
Mejora de la calidad de vida y conciliación
Una hora menos aquí, media hora menos allá… suma. Tener una jornada más corta significa ganar tiempo real para la vida personal: familia, ocio, estudio, descanso. Cuando la jornada no se come todo el día, la sensación de control sobre la propia vida mejora, y la conciliación deja de ser una palabra vacía.
Salud mental y física
El exceso de horas y la falta de descanso sostenidos en el tiempo acaban pasando factura. Reducir jornada ayuda a rebajar el nivel de estrés, a dormir mejor, a llegar al trabajo menos agotado y a afrontar el día con más energía. Esa mejora se nota tanto en la salud mental como en la física.
Reducción del absentismo
Cuando las personas llegan al límite de cansancio, aumentan las bajas y el absentismo. Cuando la jornada está mejor ajustada y hay más equilibrio, el número de ausencias tiende a bajar. La ecuación es sencilla: menos desgaste, menos necesidad de parar por obligación.
Beneficios para las empresas
Aumento de la productividad
Menos horas pero mejor aprovechadas. La reducción de jornada obliga a poner foco: qué tareas aportan valor y cuáles no, qué reuniones son realmente necesarias, qué procesos se pueden simplificar. Cuando se hace bien, la productividad no solo no cae, sino que puede mejorar.
Retención y atracción de talento
Ofrecer una jornada laboral reducida es un argumento poderoso para diferenciarse. En mercados con mucha competencia por el talento, poder decir “aquí se trabaja menos horas por el mismo salario” impacta tanto como un buen paquete retributivo. Es marca empleadora en estado puro.
Innovación y creatividad
Personas menos saturadas y con más equilibrio suelen aportar más ideas y participar más en proyectos de mejora. La creatividad no nace de jornadas eternas, sino de cabezas que tienen tiempo para pensar.
Obligaciones y sanciones para las empresas
Aunque la reducción legal a 37,5 horas no haya llegado, las empresas no están “en pausa”. Al contrario: el control del tiempo de trabajo está cada vez más vigilado.
Registro horario digital obligatorio
Desde hace años, todas las empresas tienen la obligación de registrar la jornada diaria de su plantilla: hora de entrada, hora de salida, con independencia del tipo de contrato. Este deber se está empujando hacia sistemas digitales, más transparentes y fáciles de auditar.
No importa que la jornada máxima siga en 40 horas o baje algún día a 37,5: sin un registro fiable no hay forma de demostrar que se respetan los límites. Por eso, la digitalización del registro horario es una de las grandes líneas de actuación de la Inspección de Trabajo.
Derecho a la desconexión
El derecho a la desconexión digital ya forma parte del marco laboral. Supone que la empresa debe organizarse de forma que las personas trabajadoras no tengan que estar disponibles 24/7 ni atender correos, llamadas o mensajes fuera de su horario, salvo casos excepcionales claramente definidos.
En la práctica, esto implica:
- Políticas internas claras de desconexión.
- Formación y sensibilización de mandos intermedios.
- Límites reales al envío de comunicaciones fuera de horario.
Una reducción de jornada sin desconexión es fácil que se convierta en maquillaje. Por eso, ambas piezas van de la mano.
Sanciones por incumplimiento
No registrar la jornada, hacerlo mal o mirar hacia otro lado con las horas extras y los descansos no es un detalle menor: puede acarrear sanciones importantes. Las infracciones graves en materia de tiempo de trabajo pueden comportar multas de varios miles de euros, dependiendo del caso.
La conclusión es clara: aunque la jornada de 37,5 horas no sea todavía una obligación, cumplir al milímetro la normativa existente es imprescindible.
Medidas complementarias a la reducción de jornada
La foto del tiempo de trabajo no se limita a cuántas horas se trabaja a la semana. Hay un ecosistema alrededor que no va a desaparecer con ninguna reforma.
El registro de jornada y la desconexión digital
La combinación de registro de jornada y desconexión digital es clave para que cualquier reducción de jornada funcione de verdad. Si se ficha, pero luego se siguen respondiendo correos por la noche, la cifra de horas semanales deja de ser real.
Por eso, incluso sin una ley de 37,5 horas, muchas empresas están:
- Revisando su sistema de registro (pasando a soluciones digitales).
- Ordenando y limitando las horas extras.
- Aprobando políticas de desconexión claras y aplicables.
Otros aspectos legales y normativos
Además de la jornada semanal, hay otros puntos que RR. HH. no puede perder de vista:
- Límite de horas de trabajo efectivo al día.
- Descanso mínimo entre el final de una jornada y el inicio de la siguiente.
- Descanso semanal.
- Reglas sobre horas extraordinarias, su compensación y su retribución.
- Días de vacaciones y festivos.
Cualquier reforma de jornada tendrá que encajar con todo esto. No es solo cambiar un número, es ajustar el conjunto del sistema de tiempos.
Preguntas clave sobre la reducción de jornada en 2026
¿Qué pasos se seguirán para la aprobación final?
Para que la jornada de 37,5 horas sea una realidad legal, hará falta un nuevo proyecto del Gobierno, una mayoría parlamentaria que lo respalde y su publicación en el BOE. Hasta entonces, todo lo que se hable son escenarios y propuestas, no obligaciones jurídicas.
¿Qué ocurre si ya se trabaja menos de 37,5 horas?
Si en tu empresa o sector ya se trabaja menos de 37,5 horas (por ejemplo, 37 o 35 horas), la plantilla ya está por debajo de la futura jornada máxima. Una eventual reforma no debería empeorar esas condiciones, sino fijar un límite que la empresa ya está respetando.
¿Cómo se calcularán las cotizaciones y vacaciones?
Si la reducción de jornada se aplica sin bajar el salario, las bases de cotización no tendrían por qué cambiar por el simple hecho de trabajar menos horas. Tampoco el número de días de vacaciones, que suelen contarse en días y no en horas. Lo que sí habría que recalcular es el cómputo anual de horas trabajadas y su distribución.
¿Se reducirá el salario con la jornada de 37,5 horas?
La idea que se ha defendido públicamente es la de reducir jornada manteniendo el salario. Otra cosa distinta son las reducciones voluntarias de jornada por motivos de conciliación, que sí implican un recorte proporcional de sueldo. No conviene confundir una cosa con la otra.
¿Cómo afectará a las horas extras?
Si el máximo legal bajara a 37,5 horas, el umbral a partir del cual se generan horas extraordinarias también bajaría. Eso obligaría a las empresas a controlar aún más el exceso de horas y a replantearse sus sistemas de bolsas, turnos y picos de producción. Mientras la jornada máxima siga en 40 horas, las reglas actuales se mantienen.
¿Qué colectivos ya se benefician de jornadas reducidas?
Hoy ya hay muchas personas que trabajan con jornadas inferiores a 40 horas: empleados públicos con horarios reducidos, trabajadores de sectores con convenios avanzados, empresas que se han posicionado como pioneras ofreciendo semanas más cortas, o colectivos con condiciones especiales por edad o tipo de trabajo.
¿Cómo solicitar una reducción de jornada individual?
Al margen de cualquier reforma general, existe el derecho a solicitar una reducción de jornada por cuidados (hijos menores, familiares dependientes, etc.). El proceso, a grandes rasgos, consiste en:
- Presentar una solicitud por escrito indicando el motivo legal, el porcentaje de reducción y la propuesta de horario.
- Tratar de llegar a un acuerdo con la empresa.
- En caso de conflicto, acudir a la vía judicial para que se determine el horario más adecuado dentro del marco legal.
Este derecho está vigente ya y no depende de que se apruebe o no la jornada de 37,5 horas.